Pecadores y Engranajes

"Hoy el hombre no se siente un pecador, se cree un engranaje, lo que es trágicamente peor. Y esta profanación puede ser únicamente sanada con la mirada que cada uno dirige a los demás, no para evaluar los méritos de su realización personal ni analizar cualquiera de sus actos. Es un abrazo el que nos puede dar el gozo de pertenecer a una obra grande que a todos nos incluya." Ernesto Sabato

miércoles, abril 19, 2006

Una Manuela más, encapuchada.

Y su nombre de combate es Manuela, muy adecuado para la paranoica idea de ser la libertadora de Mateo, su posición y su deber eran específicos... darle claridad y tranquilidad al futuro Comandante, según dicen algunos camaradas, solo a ella lograba escuchar, esto era completamente ilógico, Manuela no había leído ninguno de los libros rojos, y nunca le faltó una cebolla para poner en el plato de comida, en otras palabras ella era una aniñada, una coca cola, una barbie.

Pero la admitieron en la Organización por pedido de Él, al poco tiempo tenia que hacer ya unos operativos. Entre tantos, en una ocasión les llevaron a un campamento para entrenarlos y ella no permitió que la dejáramos en la cuidad.

Los despertaron muy temprano para dirigirlos a una comunidad, cerca de donde acampaban, esto tenía el fin de realizar un reconocimiento del sitio que los rodeaban, de la gente con la que se iba a trabajar, los aliados, pero había que capacitar a la gente primero.

Se puso botas de agua y se enfrentó a la selva. Durante las 6 horas de caminata en un terreno enlodado Manuela se veía y se sentía derrotada, su cuerpo se rendía, era conocida esa sensación, se habla poco se duda mucho , así que las constantes preguntas a Manuela era para que no claudique y logre focalizarse, esta era una de las tantas formas de entrenarlos.

Se podía ver como su cuerpo le fallaba pero su convicción crecía, ella sabía que cualquier descuido hacia que se enlode de pies a cabeza o le pique alguna ponzoña.

Ella se concentraba recordando las discusiones filosóficas sobre Marcos mientras se transformaba poco a poco en una camarada, la misma mujer aniñada con las uñas bien cuidadas que ahora se le veía caminando delante de la fila completamente llena de lodo y sudor, increíblemente estaba ahí, combatiendo sin importarle nada.

Al llegar al lugar de acampada se pudo ver como Manuela hablaba con Mateo, ella había dicho que si lograba caminar todo ese recorrido por tremenda montaña, se apuntaba para ser una guerrillera activa, al parecer eso fue lo que pasó. El, no podía creerlo.

Lo que había ocurrido en esta Mujer fue un cambio de su mente: dejó de dudar, sabía que era cierto todo lo que le habíamos contado de la revolución, claro que lo creyó, lo había visto con sus ojos y construido con sus mismas manos blancas, las escuelas y puestos de salud para los pobres de nuestra Patria.

Así nació una Manuela más, para luchar en contra de ese país del norte, en contra de la desigualdad y la injusticia social, en contra de que todos no puedan tener las mismas oportunidades, la oportunidad de estudiar, comer, soñar. Esta Manuela como cuantas otras, emprendió la lucha armada y camina construyendo nuevos pueblos de una América Libre.

lunes, abril 17, 2006

Un día seguramente vamos a descansar, definitivamente... pero no lo sabremos.
A lo mejor todo esto ya lo vivimos, pero para qué sirve, si no me acordaba de nada.
Para qué sirve todo...
Una de Ortega y Gasset (que por cierto me cae mal): "Aquel que no se ha perdido, se pierde inexorablemente".

lunes, abril 10, 2006

Y la pregunta e' para que simbre la plata ?

Cuando terminé el bachillerato estuve en la playa con unos amigos. Una noche aguardientosa conocimos un vagabundo. También era grafitero. A su modo, claro. En el Malecón de Atacames no andas con una botella de aerosol, tampoco es que haya muchas paredes.
El tipo utilizaba sus dedos sobre los parabrisas sucios de polvo de los autos estacionados. Su ortografía, se ve en el título de este post, no era de lo mejor. Parecía la ortografía de la Maga.
Sus graffittis; ahora sólo me acuerdo de dos:
"Sin plata u oga', marido no, ni matrimonio", ese me va bien, no lo creen, Ingeniador, Maguita ?, bueno claro, se supone que lo de marido... de hecho no me va, ahora eso está claro.
Y el otro, genial: "Y la pregunta e' para que simbre la plata..."

Y para qué chuchas será que sirve la plata... en serio, lo han pensado ?

miércoles, abril 05, 2006

Fuego Redentor

Ojalá todo el mundo tuviera el chance de gritarte a la cara, que eres un borracho cualquiera, porque así podrías demostrarles que están equivocados.

Sin embargo esa oportunidad se presenta en muy contadas ocasiones. En especial cuando no tienes por hábito someterte a una casi satánica sesión de alcoholizamiento en solitario, de esas en las que bebes y bebes y vuelves a beber y no paras hasta que sientes que tus manos se tuercen alejándose de tu cuerpo que permanece inmóvil; es como si tu alma quisiera irse de paseo por su propia cuenta y a ti no te importara, entonces le dejas que se largue y que haga lo que le da la gana.

Miras por el cuello de la botella como tratando de encontrar el pergamino que el náufrago izquierdoso debió haber depositado para ti. Abandonas tú cuerpo y te sumerges por el cuello de la botella, hacia esa realidad transparentemente vítrea en la que el tiempo se detiene y empiezas a dibujar el mundo físico como te da la gana. En medio del paradisíaco invernadero de estructura negra sobre el desierto de noche interminable, atraviesas la cámara oscura y repleta de mujeres de todas las razas completamente desnudas. A tu paso se someten, sucumben a la profundidad de tu mirada como si fueses el príncipe de las tinieblas gobernando con la mirada. De pronto un par de ojos azules se atreven a sostenerte la mirada y de los labios de carmín de una grácil mujer arábiga, se precipita sobre ti el mensaje:

“Purifica a esos aniñados con el fuego plástico de la verdad, y que se incineren hasta renacer, en los sueños de los demás”

Cuando ella terminó de hablarte la luz azul de sus ojos se desvaneció lentamente al igual que el harem de mujeres desnudas, la cámara, el invernadero, el desierto, la botella y todo se quedo en penumbra. Te quedaste profundamente dormido y todo lo que visualizaste se quedó velado, como un rollo de fotos expuesto a la radiación del sol que lo borra todo. Imposible recordar.

Una semana después, una llamada; es tu pana, el aniñado que trabaja en esa empresa multinacional de celulares, la que hace los teléfonos y les pone nombres numéricos de 4 dígitos, dice que está de cumpleaños y que quiere que caigas. Vos reflexionas antes de aceptar, imagínate entre tanto aniñado presumido ni si quiera vas a tener de qué hablar, pero te acuerdas de que algo algo rasgas la guitarra, y si te aprendes las canciones adecuadas por ahí le caes bien a alguna guapa y te la vas levantando. Aceptas.

Despertador, ducha, afeitada, desodorante, camisa blanca, pantaloncito de domingo, zapatos lustrados, cancionero de flamenco, botella de vino, taxi, timbre, discurso para aparentar, hola, encantado, vino, aguardiente, aguardiente con vino, whisky frío, whisky caliente, estuche, guitarra, canciones de flamenco, guapa, mirada, OJOS AZULES.

Tu corazón se volcó ¿has sentido alguna vez un dolor insoportable en el pecho que te deja inmovilizado? Tratas de pelearlo, tratas de evitarlo y correr, pero está sobre ti, te consume con su viscosa frialdad, tus pies se sumergen y mientras más pataleas por defenderte, más te hundes, es arena movediza que te aprisiona hasta que no queda nada. Has recordado el mensaje, y sabes que en el instrumento está preparada la sorpresa, pero ya estás demasiado hundido para pelear, tu tarea ya se ha llevado a cabo. Ahora solo debes sentarte a admirar tu macabra función, recuerdas el plan como si fuese un deja vu. Algún imbécil te pidió la guitarra y ahora la rasga con torpeza, es como un minino jugando con una bolita saltarina rellena de nitroglicerina.

¡Es que no se dan cuenta de lo que pasa! Te esfuerzas por gritar, por hacer algo, la muerte se avecina, un estallido fatal, el fuego que purifica, la incineración total, una veintena de aniñados cremados en vida. No puedes articular palabra, estás hundido, sumergido, atado, tus brazos entumecidos han dejado de responder y tu lengua yace impávida sobre tus dientes dejando escapar un largo hilo de saliva que se balancea de arriba abajo con hipnotizante suavidad.

El imbécil se ha cansado. Cámara lenta, miras su brazo alargarse como si fuese una planta carnívora ante la jugosa presencia de algún mamífero inferior. Crece, lentamente, al ritmo de las flores que estiran sus pétalos para recibir al sol de verano, sigue creciendo y en el extremo la guitarra pendulante, rubia, es hermosa, su laca está casi intacta, todavía tiene el mismo brillo que te cautivó hace dos décadas. Tu padre también se enamoró de ella, pero prefirió cedértela para que la hagas tuya, con tus dedos, para que aprendieses a hacerla gemir melodías sensuales como la mujer que se abstuvo durante demasiado tiempo de líbido y yace sedienta de sexo, queriendo espantar la frigidez que acecha impasible. El tiempo sigue su marcha, cada vez más despacio, ahora puedes admirar la gracia de cada uno de los músculos de sus dedos, son como pistones, cilindros, válvulas hidráulicas de aceite sanguíneo, aplica presión por acá y la liberas por allá, el mecanismo tarda en abrirse, cuando la presión haya terminado la guitarra caerá. Es el instante preciso, suspendida por la apenas despreciable fuerza de fricción del centímetro cuadrado de piel sobre la madera, el tiempo se sigue deteniendo y a tu mente vienen los recuerdos. Armaste con cuidado la bomba, para que sólo detonase ante el impacto de un golpe sordo y preciso. Fue difícil calibrar el afinador electrónico para que respondiese única y exclusivamente a aquella señal que se produce cuando botas el instrumento de canto. Suficiente explosivo para incendiarlo todo, estuviste en un trance cuando lo hiciste, todavía no habías salido de la botella, nadabas como un pez etílico, disfrutando de tu macabra alucinación, como si cada pieza que ensamblaste fuese un sorbo de pura redención.

El tiempo acabó de detenerse.

Al caer de canto tu instrumento produjo la frecuencia adecuada, y observaste cómo el oxígeno de la habitación se combinó con el maná de divina explosión, e instantáneo consumió las carnes magras de los aniñados rebosantes de júbilo en la habitación. El fuego inmortalizó sus sonrisas banales, descubrió sus rostros de la piel que los aprisionaba y volviste a dormir “hasta renacer, en los sueños de los demás”.

domingo, abril 02, 2006

Lienzo



Un tinto en una copa de coñac, un malboro blanco comprado con la excitación de aceptar la invitación tan compleja ... y el sonido del piano entre la persianas de madera semiabiertas, de manera que permitían penetrar los rayos de sol por la alcoba, el aroma del tabaco cubano y el blues en el aire envolvían mi cuerpo…

Quiero sacar tu ser en melodía, eres oscura y luminosa a la vez...me decía mientras intentaba entonarme, era una experiencia alucinante, cada tecla movía una cuerda de mi cuerpo y al parecer realmente estaba encontrándola ya que con sólo tocarla podía excitar mis sentidos…

Sonreí tiernamente a estas palabras, había trascurrido unas horas desde que era acariciada por él, en su alcoba, mientras recordaba como lo había conocido como restaurador de museos antiguos. En esa mañana luego de llevarme por todos los sitios turísticos me invitó a conocer sus obras de arte, yo no podía negarme me parecía tan interesante mirar la plasmación de su mente.

El único problema fue que las obras estaban en su cuarto. La noche anterior entre el sonido de la cuidad imperiosa y guantanamera nos habíamos dado el primer beso.

Más o menos es por re menor, déjame ver...

Dejó de tocar el piano, se acercó a mi rostro y con una mano enrolló mi cintura diciendo en mi oído

- me alucinas...

Camilo era un ser hermoso, su aspecto era el de un argentino aniñado, rubio de ojos castaños, mirada profunda y un aire de pintor que me embriagaba.

¿Que color te gusta? me preguntó con voz baja y taciturna, dejando el blues del piano para sentarme entre las teclas del mismo como toda musa famosa de las películas gringas.

Violeta, le respondí cruzando las piernas para que el olor de mi sexo no envuelva el aire que circulaba entre mi aliento y el suyo.

Se levantó abruptamente, sacó de su morral tinta china de este color y empezó a dibujar una mujer desnuda en mis piernas...

¡Mis hormonas! no podía resistirlo, de su boca brotaban versos de amor endulzando mi cuerpo, y con sus manos dibujaba mi desnudez...

-Necesito más lienzo mujer...

Lentamente me retiró la ropa que fue cayendo una a una por su alcoba, mientras él sacaba más colores y pintaba en mis pechos las rodillas de esta mujer abrasadora...

Mientras me decía estas palabras bajaba por mi cuerpo besando cada poro de mi piel, hasta llegar a mi vientre donde empezó a saborearme con intensidad única. … Un orgasmo, dos, tres… mi cuerpo no podía más, me sentía perdida entre los gritos y el sudor de mi rostro…

Al día siguiente mi silueta tenía el cuadro más perfecto de todos y sus uñas tenían restos de mi piel. Pues si, lo había logrado, curó mi dolor. Ya sólo existía placer en mis ojos.